El "Complejo Napoleón": Cuando el ego se pone tacones
- Federico Arias
- 11 feb
- 1 Min. de lectura
Todos hemos conocido a alguien (o hemos sido ese alguien) que camina por la vida como si estuviera a punto de conquistar Europa, cuando en realidad solo está buscando dónde estacionar el coche. El Complejo de Napoleón no se trata solo de la estatura física; es ese grito interno que dice: "Como me siento pequeño por dentro, voy a gritar muy fuerte por fuera para que nadie se dé cuenta".
La trampa de sentirse "especial"
A veces creemos que somos el personaje principal de una película épica y que el resto del mundo es solo relleno. Nos inventamos pedestales de superioridad para no enfrentar nuestros complejos de inferioridad.
La gran noticia: ¡No eres especial! (Y eso es genial)
Suena cruel, pero en realidad es el mejor consejo de salud mental que existe. Cuando aceptas que no eres un ser místico, ni el elegido de una profecía, ni mejor (ni peor) que el vecino, ocurre algo mágico:
Te quitas un peso de encima: Ya no tienes que mantener las apariencias ni demostrarle nada a nadie.
Ves a la gente de verdad: Dejas de mirar hacia arriba con envidia o hacia abajo con desprecio. Empiezas a mirar a los ojos.



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